jueves, 3 de abril de 2008

Cigarros que dan pánico fumar

A partir de hoy entra en vigor la ley que nos hace delincuentes a quienes nos gusta acompañar nuestro café o nuestra cerveza de un cigarrito en un sitio público.
Ya se abundó demasiado con argumentos a favor y en contra de la ley, y una vez aprobada, sólo queda el argumento duro: una sociedad tolerante también habría contemplado espacios para fumadores, con reglas específicas, que respetara la salud de unos, pero también la elección de los otros de mantener un hábito social que nos es importante.
Pero fue más fácil el ejercicio de la intolerancia. A éste se sumarán varios más, pero ya es tema para después.
Por lo pronto, los fumadores iremos buscando alternativas o vacíos de ley para no tener todas nuestras opciones canceladas.
Cafés y bares al aire libre, sitios clandestinos que comentaremos entre susurros para evitar molestos soplones, tomarnos el cafecito con el cigarro en algún parque, las entradas de restaurantes, cafeterías y bares atestados de gente que sale a echarse su tabaco entre bebida y bebida.
Los no fumadores tendrán derecho de delatar conductas inapropiadas de quienes fumamos y elevarán su categoría, de personas comunes y corrientes, a policías civiles (una suerte de Gestapo ciudadana); compartirán con entusiasmo su nueva estatura moral puritana que nos condenará con las letras escarlatas de Hawthorne e incluso nos rechazarán abiertamente y habrá un nuevo motivo para la polarización.
Seremos más parecidos a Estados Unidos, Argentina, Francia y otros lugares donde ya existe una ley similar. Ignoro si esto es equivalente a tener una mejor calidad de vida. Las estadísticas dicen que sí.
Los fumadores aprenderemos pacientemente los nuevos rituales, incluso nos acostumbraremos, pero como los homosexuales de los años setenta (según lo describe José Joaquín Blanco en su ensayo "Ojos que dan pánico soñar", del libro Función de medianoche), miraremos de soslayo al otro fumador enfurruñado, guiñaremos nuestra complicidad subterránea y nos sabremos cofradía entre charlas convenientes de cómo bajar el colesterol y educar a los niños violeta.
Porque en consecuencia: fumar, que era un hábito (o un vicio) (o un placer) (o una adicción) (o una herramienta de trabajo) (o un proceso festivo de autodestrucción), ahora también se convertirá en una postura política y una reafirmación de la individualidad.
Probablemente se querrá influir para que en películas y literaturas (de hecho ya ocurre en los programas de tele) no se vea a personajes fumando, o que en su defecto solamente lo hagan quienes tienen actitudes reprobables, para crear así el sinónimo de cigarro = conducta inapropiada, que exorcice a los modelos de reflexión, serenidad, valentía o sensualidad que iban acompañados del tabaco.
Pero difícilmente se les quitará el cigarro a Humprey Bogart, Ava Gardner, Cantinflas, Marlene Dietrich, Nicolas Cage, Laura Dern, los tangos, Popeye el Marino, Julio Cortázar, William Faulkner, Jaime Sabines, etc (photoshop pa' todas las imágenes acompañadas de cigarro: ahí tiene el Xiuh Tenorio una iniciativa de ley en la que podría trabajar). Estos personajes quedarán como vestigios de otras épocas, de otras sociedades que supieron ser más hedonistas, más festivas, más salvajes y más libres.
Caray, ahora me doy cuenta que a partir de este día inicia formalmente mi retahíla senil y melancólica: "Eran aquellos buenos tiempos..." Mientras, la represión sanitaria irá dando al mundo ese tono siniestro y paranoico de cuento apocalíptico a la Philip K. Dick.

(obviamente, este post se escribió acompañado de un buen cigarrito. Ya desde casa: qué se le va a hacer)

8 comentarios:

Jolie: Desde la Barandilla dijo...

te falto clark Gable, el gran gatsby y Joaquin Sabina.

vaya, no crei que causara tanta conmocion la postura del otro bando, yo nunca he fumado (bueno si puros) solo una que otra vez, pero vaya ve el lado positivo seguro podras acudir a nuevos sitios, donde haya espacios y gente nueva e interesante

Cynthia Ramírez dijo...

Es, sin duda, una desgracia como pocas!

Pero la ley sólo contempla el "tabaco". Asi que si le agarramos el gusto al orégano, al perejil o al cilantro el largo brazo de los ayatolas de los espacios libres de humo no podrá tocarnos!


A fumar perejil se ha dicho!!

Saludos humeantes!

Defeña salerosa dijo...

Yo estoy tristísima por al entrada en vigor. Hasta tengo miedo, intentaré no ser descuidada, por q sí un dia sin querer empiezo a fumar en un café van a querer multarme y estan groserísimas las cantidades de dichas multas.

Ayer todavía pudimso fuamr mientras con-bebíamos...ya hasta siento nostalgia...

"una postura política y una reafirmación de la individualidad." Exaaaaactamente.

Isteri dijo...

Ayer en el Covadonga todo mundo violamos la ley...lear, defeña y yo hasta cruda de cigarro hemos de tener hoy.

Personalmente me voy a amparar¡¡¡ a ver qué chingaos pasa¡¡

pero bueno, myo soy de los que fuma marihuana en la calle, mientras camina, así que estopy acostumbrado a las miradas cómplices y a las del santo oficio tribunalizado

Rose dijo...

Ayer en un acto de vandalismo, mi acompañante en el corona se fumó un cigarro en el baño del corona, en la mesa Mr. Guillermo Briseño comentaba "lo chivas" que se habrán de volver todas las personas que impregnadas de culpa judeocristiana aplicada y sostenida con la ley antitabaco manden llamar a la policía en cuanto nos vean hacer la intentona de fumar.

Buscarnos espacios nunca ha sido fácil, ahora habrá que ver si en la calle no te jode alguna mente perdida...

Jolie: Desde la Barandilla dijo...

pensadolo bien... debeser de cierto modo rudo el querer fumar y que no te dejen hacwerlo libremente. es comoc ando las mamas te prohibian mirar revistas porno o leer ciertas cosas ja...

casi como el sexo tendran que buscar de modo emocionante... un lugar adecuado.. sin que los pillen...
aunque que incomodo.

Lear dijo...

Cada vez este mundo macuarro es más macuarro y menos mundo. No sé, algo me dice que, a pesar de todo, habrá lugares en los que a todo mundo le valdrá madres que alguien prenda un cigarro (es decir, lugares en los que todos estaremos fumando) que harán inoperable esta ley. Ojalá sea así. Es simple, si no se restringe la libertad, pues hay que buscarla aunque sea abajo de las alcantarillas.

Eston con Cynthia ramírez, probemos el perejil, a ver qué pasa.

Zereth dijo...

Eso merito!
Una sociedad tolerante habría buscado los espacios para los que por elección fumaran mientras los que por salud pudieran evitarlos.

Besos