miércoles, 3 de marzo de 2010

La señorita Búho, The Police, Horacio Quiroga y la necesidad de ser prolíficos, versátiles y ambidiestros

La Señorita Búho es curiosa insegura impulsiva torpe sexy hiperactiva y graciosa, todo al mismo tiempo, lo cual la hace un ser de lo más complicado. Y me estaba diciendo por el msn que se sentía insegura con sus cuentos, quince minutos antes de que Luis Gerardo Salas anunciara en el internetero Rock 101 que pondría la rola “Every little thing she does is magic” de The Police, “como no se había escuchado en los últimos quince años que no existió Rock 101”; y como a veces da flojera ponerse crítico y está más bueno ser emocional, aunque no fuera cierto se lo creí. Escuchar y querer escuchar más The Police fue lo mismo, por suerte existe Taringa! y con cierta paciencia uno puede bajar seudolegalmente lo que quiera, y en tres clicks de mouse me topé con el Message in a Box, tan azul y hermoso él, con todas las rolas del grupo, que fue tan bueno y luego tan malo y después de nuevo bueno y últimamente muy choteado, aunque a veces a uno lo vence lo choteado y qué bonito ponerse a oír. No recuerdo cómo perdí esta caja, si me acuerdo cuándo la compré, y dónde la compré, en una tienda pequeña de discos al lado del Cine de las Américas, se jactaba de vender puros discos importados y tan mamón que era uno a los veintipocos, mejor pagar cien pesos más pero presumirle a todos que era la caja inglesa originalmente venida de Inglaterra e inglesamente original. La señorita Búho reclamó porque no le contesté a no sé qué pregunta, ok, los cuentos, debe ser triste escribir un cuento y sentirse inseguro de haber escrito un cuento, es muy triste perder la sensación, incluso falsa, de que se escribe como si se fabricaran bombas molotov artesanales, y hago responsables de esa tristeza a los manuales decálogos tratados y reglamentos del cuento perfecto (estoy hablando de ti, Quiroga); ya sé que los cuentos deben evolucionar y Ser Arte y que todo narrador que se respete debería enmarcar “La caída de la Casa Usher” e hincarse todos los días diez minutos frente a él y venerarlo desproporcionadamente, pero qué joda si un cuento perfecto nos vuelve cuentistas tristes y no podemos hacer caminar a ningún personaje porque les pesa el peso de tanto Carver y Cortázar y Chejov. Información no autorizada me hace intuir que ellos escribieron sus cuentos pasándose antes a sus maestros por el arco del triunfo, y que lo más importante que debe aprender un cuentista es a deshacerse de todos los fardos ilustres antes de empezar a escribir. Entonces estaban los cuentos y estaba The Police. Y la Señorita Búho gritando desde el azul-gris-azul-gris de la ventana del msn. Y se hacía obligado escucharse, por ejemplo, el momento en el que inició The Police. “Fallout”. No se puede seguir leyendo si no escucha antes “Fallout”:





La guitarra de Andy Summers es básicamente rupestre e imperfecta. Sting se escucha tan destemplado que todavía debe darle vergüenza. Stewart Copeland aporrea la bataca tan estúpidamente que parece filetero de bisteces administrando las ganas de matar a su mujer. Compárese con la delicadeza del “Tea in the Sahara” (y hablando de todo un poco, ¿por qué no dejan de leer este post y se van a leer a Paul Bowles?) y es cierto que falta misterio, delicadeza instrumental, reposo sensual del bajo y juguetitos sonoros que aporten arena y turbantes y oasis new wave. Pero, ¿quién menosprecia la energía, el ánimo trompicado del inicio postpunk de The Police? Ajá, dice Madmoiselle Hibou, y eso qué tiene que ver con los cuentos. Y pues ajá, pues tiene que ver eso, que el cuento más estructuralmente perfecto pero sin energía, es una verdadera pérdida de tiempo y una auténtica tristeza. De ahí que se vuelva impostergable dictar alguna regla del cuento perfecto:


Regla 1 del cuento perfecto: No hay que leer el decálogo de Quiroga, hay que escuchar el primer disco de The Police.


Después le agregué a Milady Owl que para escribir un buen cuento también había que saber mover las caderas (Eduardo Casar decía que uno debía saber escribir moviendo todo el cuento) pero eso más bien se lo lancé de buscapié pa’ ver cuándo le damos a la danzoneada. La conclusión de este bonito post debería ser que hay que escuchar a The Police y olvidar que Mix FM y Universal Stereo lo han choteado.

Miento: el post en realidad debió haberse tratado de cinco tuits que perpetré hace rato y que decían que para recuperar las obras choteadas de Los Beatles, Police y Jaime Sabines, había que escucharlos o leerlos desde sus obras menos famosas y después llegar hasta sus oldies but goldies, pero no sé por qué se fue el post por acá y ni modo de andar rehaciendo todo, sobre todo cuando hay tanta gente reclamando porque hace mucho tiempo que no posteo y tal. Entonces eso mejor lo posteo después. Baste poner de adelanto que @sabandijiux después hizo unos bonitos comentarios tuiteros que hablaban de …jazz, y Occidente, individualismo, sentido del tiempo, nostalgia, radios de onda corta, un citroen aparcado en una calle solitaria… películas en blanco y negro, sin subtítulos, películas del otro lado del mundo, películas grandiosas, ciudades industriales llenas de hollín, un invierno en Venecia.
Antes de todo eso decía que debíamos ser prolíficos, versátiles y ambidiestros. Le creo. Por eso insisto: Oigan a The Police:





Y más The Police:



Y más The Police:



Y ya me voy a ver si N ya me habla. Shu, shu.

8 comentarios:

jugarnomata dijo...

Juro que si le preguntas a mi mejor amigo como me describe, diría las mismas palabras con las que describes a la niña búho.
Qué miedo..
Y que rico es the Police.
xx

Cynthia Ramírez dijo...

5,305 caracteres de corrido!

¡Qué gusto leerlo de nuevo!

Lear dijo...

Y, además, quizá el título más largo en la historia del blog.

ontoy dijo...

Me gusta un montón este post. Cuando un cuento es bueno se le nota desde lejos con o sin reglas. Los post también siguen esa ruta.

N. dijo...

¡BRAVO! Creo que ya regresó el buen nihilista cirque du soleil.

N. dijo...

(Le dejé de hablar para que escribiera, no crean que soy mala onda)

Defeña salerosa dijo...

Yo fui al concierto del reencuentro. Tan perfectos y exactos. Regresé a casa a ver todos los videos viejitos. Me gustaron más: tan zoquetes, destrampados. Esa fue la razón de su éxito, no los perfectos acordes y la voz pulida.

Gran post. Aplausos, bueno, no.

dèbora hadaza dijo...

y que vas a decir de Alicia en Wonderland?