domingo, 24 de mayo de 2009

La sonrisa beatífica de Sammy

El chisme se olvidará en dos semanas: en el programa de concursos de humor "Hazme reír" que pasan los domingos en las tardes en el canal 2, las actrices buenotas Galilea Montijo y Roxana Castellanos le hacen una broma al cándido y torpe de Sammy, un personaje que surgió de los programas de Eugenio Derbez y que su "encanto" radica en su torpeza para hablar, su incapacidad para relacionar dos ideas y lo simples y trastabilleantes de sus comentarios. El chiste repetido de Derbez era enviar a Sammy a hacer entrevistas que estaban más allá de su habilidad intelectual, y que lo hacían decir una cantidad de dislates impresionantes, que provocaban la risa.
En consonancia con esa torpeza ya reconocible de Sammy, ahora la broma consistió en encerrarlo con las dos actrices, quienes fingiendo hacerle un casting para conducir un programa, en realidad lo provocaban con ropas menudas y roces envidiables (maldito Sammy). Después llegaba un fingido elemento de seguridad de Televisa que reprendía a Sammy, él se ponía nervioso, después del nerviosismo de ver tanta carne y tan buena y tan cercana, y después se le revelaba la broma, risas y aplausos y se regresaba al estudio.
La polémica inició cuando Rafael Inclán, jurado del concurso, dijo que era una falta de respeto tratar así a una persona con discapacidades mentales. Galilea respondió que la falta de respeto era de Inclán, por considerar como discapacitado a alguien como Sammy, a quien ella considera una persona "cándida" pero "normal". La discusión siguió un par de minutos mientras Sammy, entre el público, con su playera del Chapulín Colorado, sonreía beatíficamente.
La broma se habría quedado en chismorreo para programas de Televisa, de no ser porque el viernes pasado, un grupo de buenas conciencias mandó una carta a Televisa donde manifestaban su protesta por la broma:

porque en dicha “broma” se falta el respeto y a la dignidad de una persona con signos visibles de discapacidad intelectual moderada, y porque hay una utilización deliberada y un abuso de su discapacidad para provocar lo que el programa pretende que sea un asunto cómico, una “broma”, cuando en realidad no es sino una burla ofensiva y humillante.

La carta la firman instituciones de derechos humanos, asociaciones que trabajan con individuos con discapacidades y las buenas conciencias de siempre. Por alguna razón que todavía no acabo de encontrar, en las notas del periódico se señala a Katia D'Artigues como alguna de las líderes de los abajofirmantes. No sé porque me queda la sensación que tanto denigra a Sammy la broma de Galilea y Roxana, como la carta defensora de Katia e intelectuales que la acompañan. Es entrar en una polémica ociosa pero incómoda de medir en Sammy qué tanto es o no un discapacitado mental, evidenciar su "(a)normalidad" y ponerlo en el centro de una discusión de intereses televisivos o político-sociales que lo rebasan, pero que irremediablemente lo sitúan como la rata de laboratorio a diseccionar. Quisiera creer que él se mantiene con la sonrisa beatífica del programa, que ha cobrado un cheque por su participación en este chismito y que ya lo ha convertido en tortas, vodkas o boletos para el cine.
Lo que sí me provoca, es pensar qué tanto es esto muestra de un sentido del humor a la mexicana, que me parece mucho más horrendo que la anécdota del programa. Un humor que se basa en el escarnio, el racismo y el clacismo, el horror mexicano de reflejarnos como esos mestizos prietos y gordinflones que a muchos nos ha tocado ser. Consecuencia obligada de este fenotipo, estos personajes populares de clases bajas deben ser brutos, esquemáticos, incapaces de reconocer las Buenas Formas de la clase media que sí ha prosperado y sí ha aprendido a ser nice.
El humor de la televisión mexicana es un ejercicio de distanciamiento, evidenciar la brecha entre nosotros, los lindos participantes de los medios de comunicación, contra ustedes, los prietos telespectadores comedores de sabritas. Y algo de urgencia debe haber en marcar esa distancia, cuando todos los programas de revista matutinos o de chismes del corazón (que ya vienen siendo lo mismo) tienen al menos un "personaje popular", de hablar cantadito e ideas retrógradas, buenos salvajes ocurrentes que hacen de su estupidez el motivo del chiste. Teiboleras vulgares, viene-vienes cancherones, trasvestis de peluquerías, choferes de microbuses, lancheros de hablar aspirao, teporochas, imitaciones (una peor que otra) de Cantinflas, ñoras con mandiles y bolsas del mandado, secretarias de medias con encajes que sólo saben estar en el chisme. El sketch recurrente contrapuntea a este personaje pintoresco contra las "normalidades" agraciadas, bien vestidas y bien habladas de los conductores centrales. Ante la asepsia de estos galanes y estas nenas buenonas, los haigas y los sonsonetes chilangos deslumbran por su vulgaridad.
La idea no es nueva, ya le tocó hacerlo a Cantinflas, Tin-Tán, Clavillazo, Resortes, Capulina y varios más de los cómicos nacionales que se me olvidan. Si nos ponemos poéticos y trascendentes, hasta el Charlot de Chaplin arranca de ahí (pero ojo: sólo arranca de ahí) para después deslumbrar con su poética melancólica del clochard a la gringa. La decepción de Cantinflas ocurrió porque en sus primeras películas se ayuda del pelado para evidenciar la farsa de todas las clases sociales, pero cuando le llegó la fama se dedicó a ser bombero, maistro, diputado y barrendero al servicio dócil de aquellos a quienes antes timaba. Capaz y por eso ahora se aprecia tanto a Tin-Tán, porque él, metido en su ácido particular, nunca toma más posición que la de su acelerado protagonismo.
Quizá lo que distinguió a los mejores momentos de estos personajes, es que eran capaces de tener más complejidad que las caricaturas de ahora: podían ser vulgares, torpes, cándidos, pero también sabían darle la vuelta a su condición, sugerir el ingenio como forma de revertir adversidades, tener una postura crítica que sabía evidenciar a aquellos que intentaban degradarlos. Los personajes cómicos actuales sólo se quedan con la primera parte, con aceptar risueños y regocijados el escarnio. Bajo el lema conformista del "así soy y qué", se regodean en su estupidez de clase y su presencia sólo sirve para mostrar lo refinados e inalcanzables que son los otros, las galileas, los pepillos origel, personajes mundanos que más lucen mientras más contrastan con las clases bajas, a las que toleran humorísticamente.
Por ahí estuvo la incomodidad que me causó Rudo y cursi, y que en tiempos de la peli no pude explicar bien: en la configuración de dos personajes populares que sólo serían humorísticos por sus visiones limitadas y su estupidez. Si me costaba "defender" este juicio, era porque también pesaba fuerte el contrargumento que califica a la película de divertimento ligero, y que azotarse con réplicas clasistas era condenarse por denso y resentido (y más con lo pegadora que fue la cantaleta esa del "quero que me queras" del vulgar a güevo de Gael).
Lo más triste es que las mismas personas denigradas por estos personajes, son quienes más se ríen y se identifican. En un ensayo que Monsiváis hizo sobre el personaje del Pirrurris de Luis de Alba (está en el libro Escenas de pudor y liviandad), el cronista se sorprendía de que un personaje tan violento en su racismo, fuera el más querido por el populacho que lo veía en un auditorio de Neza. Y que mientras el Pirrurris más ridiculizaba los usos y costumbres de la clase baja, el público más deliraba, reconociendo al compadre, al hermano, a la cuñada.
¿De qué se reirán los pueblos? ¿De aquello que temen, de lo que les horroriza, de lo que no les gusta ver de sí mismos? Hay un nerviosismo angustioso en estas sonrisas que podemos tener ante las gracias del Vítor o La Chupitos. Pero si nos estamos riendo de esto, debe ser que tenemos una risa muy agria, mezcla de resentimiento y discriminación, diseminada entre lo político, lo social, lo económico y lo histórico. Por eso, es más un ejercicio amargo que de diversión, el ver un programa de televisión cómico mexicano. También por eso deben ser válvulas de escape ideales las declaraciones antimexicanas de extranjeros (las mujeres bigotonas de Tiziano Ferro, el anuncio del mexicano panzón de Burger King); más fácil reprocharles todo a ellos, que al cómico vernáculo televisivo, de alcances limitados, aun cuando sea más cruel en su exposición.
Lo que más me temo es que al final todos debemos estar viendo esto como lo vio el mismo Sammy: con la playera del Chapulín Colorado, con la sonrisa extensa y apacible, sin que se nos mueva la dignidad o el orgullo porque, simplemente, nomás se trata de hacer reír.

20 comentarios:

Sergio Alejandro Aguillón-Mata dijo...

esos programas son pura mierda, ya se sabe. los defensores de la dignidad y de los derechos y del bien, en general, también ya se sabe, son pura mierda. tu post me recordó a pessoa: abomino con náusea y pasmo de los sinceros y de los místicos. tal náusea es casi física cuando los misticismos son activos, cuando pretenden convencer a la inteligencia ajena, a la voluntad ajena, encontrar la verdad o reformar el mundo--en el libro del desasosiego. pero el tal sammy, ¿no es cómplice? ¿está exento de juicio por ser idiota? ¿esos son nuestros héroes, los idiotas? o peor aún: ¿esas son nuestras víctimas? ya me extendí, perdón. un abrazo.

NTQVCA dijo...

Me ha gustado tanto hoy tu post, que a la mitad suspendi la lectura para acomodarme comodamente y reelerlo.

Katia D´Artigues tiene un hijo con sindorme de Down, lo anuncia bastante supongo en un intento de luchar hasta el final por que su hijo tenga los mismos derechos que los demás, de ahí que sea de las primeras ofendidas.

Me abstengo del comentario acerca de la broma de Sammy.
Pero estoy de acuerdo contigo en lo terrible, no solo de la comedia, de la televisión completa nacional.
Usted es mejor para explicarlo.

Invierno Funk dijo...

just for the record...

Sammy salio del calabozo, y bailaba super chido...

esta padre el post

Jolie dijo...

ahora resulta que hay que rasgarse las vestiduras por esto? cuánto tiempo televisa ha abusado de esa y otras mas personas, no vamos lejos pero si hasta les encanta retratar a los mexicanitos venidos a menos y ahi andamos cambiando uno a otro dando zapping para dar raiting y riendo de modo jocoso

el sammy ha de seguir riendo y la galisonsa y la otra pues bueno ...
mas que compadecer al mentado sammy yo creo que ya hasta lo envidian por salir con dos mujeres de ese modo y en la caja idiota

dèbora hadaza dijo...

"Pero si nos estamos riendo de esto, debe ser que tenemos una risa muy agria, mezcla de resentimiento y discriminación, diseminada entre lo político, lo social, lo económico y lo histórico. Por eso, es más un ejercicio amargo que de diversión, el ver un programa de televisión cómico mexicano."

Ya volvió usté y tiene la razón casi como siempre, xD saludos

dijo...

ash, yo por eso no veo la tele

NTQVCA dijo...

Alguna vez te has acomodado comodamente, se siente chido.

fonema dijo...

Ahora resulta...

Para ser congruentes, también que se pongan pendejos con el Teletón, que sirve como desahogo fiscal, mientras las empresas hacen negocio redondo con niños que necesitan rehabilitación y hay gente que ostenta orgullosamente su cooperación, como signo de status y buen corazón.
No hay risa, pero es lo mismo: es deshonestidad, hipocresía, uso y abuso del distinto sólo por ser distinto. Gente que llora para sentirse buena ondita.
Y pensar que tengo alumnos que se indignan porque les dejo leer "El jorobadito", pero donan con harto gusto al Teletón, y se ríen de Sammy, y adoptan los modos del repertorio de peladitos que tanto mencionas... incluso podríase pensar que con todo esto, o a pesar de ello, se sienten a salvo.

Octopus Queque dijo...

Oh, yo vi yo vi eso. Pero, me interesó la ultima parte de tu post, sobre de qué se ríe la gente cuando se exageran esos aspectos negativos de la sociedad. Lo primero que me viene a la mente es una catársis, pero no creo que sea algo tan elaborado, no del todo al menos. Tal vez, y sólo tal vez, es como un humor condescendiente. Lo que creo que es, personalmente, oza, a mi, Elsa, es que debe ser un fenómeno parecido a lo que me pasa cuando veo una película de Michael Moore, yo me digo: "Pues ya sé que el mundo es una mierda, y luego? qué quieres que haga?". En este caso, en lugar de preguntar qué hacer, la gente accede a reir. Es raro, no sé.

Saludoooooooos!

JHON BRANDO dijo...

Definitivamente el mexicano goza, se regodea en el placer que le causa el hecho de burlarse a rienda suelta de los que son diferentes, y peor aún, de él mismo. Los mismos chistes racistas de siempre, los mismos clichés del gordo, el negro, el nerd y las putillas en mini falda en la escuela, el mismo humor barato, simple y ramplón hecho para arrancarle la carcajada al fácilmente impresionable que lleno de tanto candor, no se da cuenta que se ríe de él mismo. La carta de D´Artigues y, seguramente secundada por el doble moralista portador de tangas de hilo dental en la bolsa del saco y asustadizo, Serrano Limón está fuera de lugar. Los imagino haciendo la carta cuando seguramente ellos nunca han tachado a nadie de “tonto”. Lo verdaderamente bueno de todo esto es qué el buen Sammy se ríe de todo el circo hecho a su alrededor, circo que le dejó unos buenos pesos y aparte hasta agasajada se llevó. Ofendido me siento yo por la forma en la que los medios de comunicación actuales tratan al espectador, lector, radioescucha produciendo programas como ese dignos y salidos para/de retardados diciendo a todas bruces: “compra el refresco naco”. Saludos.

“Buenas Noches, Buena Suerte”

Arte dijo...

Que buen post.
Pones a pensar y a repensar algunas cosas que no se creían que generaban nada, pero en realidad si estan ahí.. generando dudas y sentimientos.
Saludos!

Arte dijo...

y tambien creo que nuestra comedia es lamentable... ya no pasan del albur y de lo vulgar para tratar hacer reír.. pero ni en el cine mexicano se quitan ese chip..

Rafael Merino Isunza dijo...

Calderón de la Barca dijo, en el Gran Teatro del Mundo, que cada quién representa, en este mundo, el papel que le toca…

Emilio dijo...

Rufián tu post me pareció excelente, de lo más lúcido que he leído sobre el tema (lo cual, por otra parte, tampoco es tan difícil). Tienes razón en que la discusión acerca de la condición de Sammy es incómoda y necia y tú señalaste algunos aspectos interesantes del debate. Me quedo, sin embargo, con la duda de cuál es la frontera a partir de la cual burlarse de alguien no está bien. Hablaba de esto con un amigo y nos preguntábamos si esta frontera existía o si se trataba, más bien, de la disparidad entre el Sammy y las dos chavas estas lo cual volvía injusta la broma o la humillación. Pero no creo que nadie se hubiera molestado si la burla hubiera sido a costa de Galilea y si el burlador hubiese sido, digamos, Carlos Monsiváis o alguien así. En fin, no sé si la discusión acerca de esta frontera sea ociosa, pero incómoda sí que lo es. En fin, creo que diste en el clavo en mucho de lo que dijiste, y me hiciste pensar en la plática acerca de rudo y cursi que una vez tenemos. Vale la pena no soltar el tema.

Emilio dijo...

Lo que también está jodido es que el pobre de sammy ya se quedó sin chamba... después de esto no creo que nadie se anime a requerir sus servicios.

Freddy dijo...

Muy buen post.

Keep it up!

annie dijo...

Muerte a Sammy!!!!!
Digo, a Televisa!!!!!!

jajajajajjajaja
ok, no...

Aquiles Digo, antes Jordy dijo...

Un gustazo Rufián. Ojalá pronto se repita la oportunidad de fiestear y de hablar incoherencias.

Sidurti dijo...

Primera vez que paso por este blog y me ha gustado mucho este post.
¡Caray!
Si la famosa broma levantó sólo tantito la tapa de la coladera. Es algo que todos ya conocíamos: los personajes que denigran y se burlan de todos los demás, de las mujeres, de los homosexuales -ojo,sólo de los hombres, hasta ahora no me sé ningún chiste de lesbianas, aunque si hay anécdotas y frases- de los taxistas, policías...hasta las VIP de Desde Gayola. Nadie se salva.

Los comediantes bien pueden lanzar sus chistes sobre sus esposas gordas, tontas y peludas....pero pobre de áquel extranjero que se le ocurra decir lo mismo de las mexicanas. Que no es lo mismo decir esas cosas de mi familia, porque uno lo dice pero con "cariño!,
a que el de enfrente te lo diga.

Anónimo dijo...

El sin-sentido del humor mexicano fecundado una y otra vez por la televisión, tiene éxito por eso de sentirse "mexicano", se creó ya desde hace tiempo el lenguaje cómico del que la mayoría, aunque sea en puro desmadre se sienten identificados. En fin la gente es muy apática mentalmente.
Otra cosa: ¿no están hartos de esas llamadas de Maite Perroni o de otros partidos políticos que te llaman y llaman para pedir tu voto?
Otra cosa más: ya soy fan de tu blog, te seguiré leyendo. Lo encontré por el blog de Alberto Chimal. Gracias. Brenda R.