martes, 23 de diciembre de 2008

Vicky Cristina Barcelona otra vez

Addenda: reseña explicada o corregida, es reseña que no sirve. Ergo, acepto los insultos que traigan este agregado a la composición de abajo. Este post emergente, entonces, es para autoflagelarme por la sarta de lugares comunes (¿Bardem y Cruz poderosos? ¿el bagaje aflamencado de lo hispano? ¿a quién carajos se le ocure escribir estupideces así?) que redacté antes. También contar que por circunstancias amistosas volví a ver la peli dos días después, y recordé elementos que nomás no supe cómo meter en la pobre redacción de ayer. Ejemplo:

1) La condición del viaje turístico/académico: que hace de cualquier persona un ente artificial, porque se desmarca de quien es en su lugar de orígen, pero tampoco le permite reinventarse del todo en el sitio nuevo. El tema da para un post, pero mejor después. Para este caso, enfatizar que Vicky y Cristina son artificiales porque se encuentran en ese tránsito. Un tránsito cool, pero que no les permite arraigar: ni en los estudios patito de Vicky, ni en el efímero deseo de Cristina de deshacerse de la vida puritana y materialista de Estados Unidos y apostar a la bohemia. Dos viajeras frente a una experiencia que limitaron a aventura.

2) El cuidado de Allen para mostrar a Barcelona, no desde la escenografía (la catedral de Gaudí, el parque, los escenarios no son tan importantes), sino desde los personajes. Desde ahí, el mejor personaje es el padre de Juan Antonio, que parece sacado de los viejos poetas de la Generación del 27.

3) Enfatizar que las conversaciones de Juan Antonio y María Elena son callejeras, excesivas, vulgares. De ahí su poder. Pero también, de ahí lo decepcionante que podrían resultarle a la nice Cristina, quien quizá espera más glamour y menos arrabal. Y Cristina se aleja porque estos catalanes ruidosos no está a la altura de su modelo preciosista de la vida.

4) Nomás porque me llama la atención: Scarlett habla igual que Woody Allen y Mia Farrow y todos los protagónicos de Allen: atropellado, tartamudeante, balbuceante. Eso me parece mérito del director. ¿Cómo le hace para que todos sus actores trastabillen igual que él?

5) Hadaza: claro que me gustó la película. Con sus asegunes. Encuentro alguna trampa en su hedonismo para el espectador. Se ve la película y se ve un mundo agradable. Quizá porque el efecto esperado es acompañar a Vicky y Cristina en el viaje, compartiendo vino, gastronomía cachonda y construcciones alucinantes. Y desde ahí, ¿quién no tiene ganas de seducir/ser seducido por Javier Bardem y Penélope Cruz, en un escenario bohemio y muy lifestyle? Pero en esta trampa se encuentra el principal mérito de Allen: hacer una película agradable con un trasfondo desolado: lindo viaje, lindo galán, impactante esposa, pero finalmente, nada de eso se queda: las gringas y el marido regresan a Nueva York como si no hubiera existido nada, como si no hubiera valido la pena filmar esta peli. Ahí se encuentra su encanto: un doble fondo que revela absurdas a las encantadoras gringas viajeras (enlazando con el post anterior y el tema de Henry James: las nietas de Daisy Miller perdieron en pasión lo que ganaron en traveler checks). Creo que los comentaristas la han visto con simpatía de obra mediana, pero intuyo: la película mejorará con su añejamiento. Y sí, será refrescante versión de lo que las grandes películas de Allen (Annie Hall, Manhattan, Hannah y sus hermanas) mostraron entre rascacielos y jazz.

5 comentarios:

dèbora hadaza dijo...

auuuch me sentí como niña regañada al leer mi nombre :(

jejeje

pero... (arriesgandome a otro regaño) asi es ver a Woody Allen no? nunca tiene, (como tú) el gran tema, y si podía ser un gran tema de una gran pelicula hay que hacerlo tan ... ligth que sea risible y pueril, por eso me gusta ver a Allen, porque es hedonista, disfrutable, cinico y comodino.

Si me manche, pos ni modo, jajaaj no sé de esto más que me gusta.

abrazo!!

fonema rezongona dijo...

Respecto al punto 1: casi tocaste una idea que tuve, pero seguiste de largo: el hecho de que las morras sean artificiales vuelve su aventura artificial. Por eso la pose de "no sé lo que quiero, sólo lo que no quiero", y la huida ante la calamidad que son esos españoles bárbaros no son sino congruentes. La que carga el mayor peso allí es la otra pobre, la que creía que tenía lo real y se da cuenta de que no, de que donde se siente verdadera (o donde de verdad siente) es en la aventura. En fin. Lo malo de esta película es que sólo se vuelve buena platicada. La películas de veras son las que hablan por sí solas.
Ya me voy.

Générique dijo...

¡Feliz Navidad!

One güey dijo...

Pero ¿no les llama la atención que todos los protagonistas son supermodelos? yo creo que eso contribuye a que uno pueda disfrutar sintiéndose parte de una historia errática, adornada por personas hermosas.
Obvio que todos son estereotipos, SOBRETODO Juan Antonio y María Elena, no mamen nada más chequen esos nombres, y bueno, naturalmente Bardem no tiene un pedo en personficar con exactitud al artista plástico y pues Penelope Cruz también puede recaer fácilmente en sus capacidades de actriz para darle vida a la virtuosa artista azotada e impulsiva. Pero Allen se las puso demasiado fácil, sólo los usó para crear las caricaturas perfectas en un mundo de caricatura, en el que nos dió chance de reírnos a gusto sobre las inocentes confusiones de los personajes bellamente encarnados. Y pues con los encuadres de la cámara y todo sí resulta nuevamente disfrutable, pueril y hedonista.
El único estereotipo que se me hizo un poco injusto, fue el del esposo de Vicky, demasiado bobo para ser el ejecutivo de una empresa transnacional. Supongo que sí los hay así tal cuál, pero también creo que se reflejan los sesgos y simpatías profesionales del propio Allen y que hubiera podido contrastar a los personajes intelectuales y bohemios con un yuppie un poco más abusado, a lo mejor un poco más como el ñor de la casa donde se hospedaron las nenas. Es que creo que sí te da más hueva pasar la vida con un yuppie teto que con uno más cabronsón, o no?... no sé, depende ja.
Pero al menos pude ver una de las pelis de las que tanto hablas, je, saludos

Brujísima dijo...

cómo le hace Allen?? Mira tú, vaya a ser el encanto de sus películas! hahahahaha!