sábado, 9 de agosto de 2008

Profesional

Uno
El próximo lunes entrevistaré a una de estas cantautoras que fusionan lo requeteoriginal de su origen autóctono con ritmos contemporáneos
nice y lo envuelven en estuches de cartón corrugado para que parezca más auténtico y orgánico (como la Pepsi Retro pero en disco putumayo). Antes, su relachonchips me pide que vaya a escuchar el disco que va a lanzar, para conocerlo y hacer las preguntas pertinentes sobre él. Es la primera vez que me toca ir a estas escuchas previas para periodistas, imagino que será práctica común de la fuente de música. El punto es que el jueves hacia las once de la mañana estoy en la disquera, saludos amables y el típico chistorete insulso de cordialidad. Junto a mí hay otros ocho periodistas. La cantautora putumaya nos saluda desde la laptop de su relachonchip y después ponen el disco. Música cumbianchera salerosa, de ésta que intuitivamente hace mover los pies. Se me ocurre que la mejor forma de apreciar el disco sería bailarlo, sobre todo con una de las periodistas, argentina de mirada iracunda harto seductora. Pero miro al grupo y todos se mantienen pétreos, escuchando con exquisita autosuficiencia. Hacia el quinto o sexto track, alguna lanza una risita tímida por el chiste populachero-a-güevo de una de las canciones. Hacia el octavo, la argentina iracunda mueve la patita cruzada. Me parece artificial tanto hieratismo para música tan bullanguera. Pero como al pueblo que fueres haz lo que vieres, sostengo el gesto estoico, profesional. Se va aprendiendo, ni modo que enseñe el cobre como hace tres años, cuando

Dos
Viaje de tres días a Ensenada para conocer los viñedos de Santo Tomás, LA Cetto y Monte Xanic. Ahí debíamos ser unos veinte periodistas. La mayoría, de revistas
lifestyle que reseñan restaurantes y destinos playeros. Nuestra guía es una mujer madura, sommelier profesional, que nos hace curso intensivo de uvas y caldos y cosechas y formas de fermentación. Pocamadre todo. Y al lado va el aprendizaje de este estilo de vida plácido, elegante, hedonista, de la bebida adecuada y el queso pertinente y las carnes frías indicadas. Maridaje de platillos y vino, pero de banquetes y comensales también. Se toma el vino como se comentan los libros de Sándor Márai. Con pasión contenida y sereno fervor.
Pero al llegar a Monte Xanic nos atiende una rubia espectacular. Espectacular su pinta, mucho más su actitud. Desde que se presenta y recita la introducción corporativa de los viñedos de Xanic se advierte su crispación. Pero media hora después, cuando ya estamos frente a los vinos, se le desconfigura el sistema y empieza a ser adorable de verdad.
-Ya fueron a Santo Tomás y a Cetto, ya les hablaron de los taninos y las cosechas y esas monsergas, yo voy a explicarles qué tipo de vino es mejor para cada forma de amar.
Yo estoy tan arrobado que apenas noto que los otros periodistas se miran desconcertados. A ella le vale madres, rápidamente suelta una cátedra que es una pena no haberla grabado. Porque explica que el Cabernet 2003 es para un romance ocasional, "ese chico que conoces en el bar y usa camisas lindas y huele a buen perfume y sabe hacer pasta y pone baladas de Lenny Kravitz, pero que le falta eso, ese aaarrgghhh imperfecto (y ella se emocionaba al pensarlo) y por eso sabes que la cosa no pasará de una noche, pero te esmeras y te pones lencería linda, y sabes que le bailarás algo sexy pero cuando ves tu cava entiendes que en el fondo no pasa de ser un Cabernet 2003. Brindemos por este lindo y prescindible bebé", dijo, le dio el trago largo, los demás paladeamos educadamente, ella abrió los ojos, le extrañó:
-Ya cataron con Santo Tomás y Cetto, aquí beban placer y desdicha, que el vino también es para eso. Porque por ejemplo, este Merlot...
E insisto que fue una pena no haberla grabado, porque en cada vino había una historia, y en cada historia había delirio y amargura, y el trago rápido, y la comitiva
lifestyle cada vez más desconcertada, y yo más que listo para ofrecerme como felpudo de tan impresionante dama. Escuchándola aprendí que Merlot era retador e inquisitivo, para pelearte al punto de la bofetada y resolverlo todo con un acostón fulminante; que Pinot Noir sería mejor al extrañarlo que al tenerlo al lado, que con Cabernet-Merlot era obligado el amor fou y depresión posterior de seis estrictos días (dedicarle más tiempo era una soberana estupidez), y aún me estremece cuando la recuerdo llegar al Syrah y asegurar: "Éste es para el hombre de a de veras. El que no conviene, el que te incendia, el que te va a destruir la vida. El que quieres tener en la cama ahora, sin concesión".
Para entonces nuestra guía sugirió que sería buen momento de pasar a la comida, la representante Xanic aceptó, no sin antes pedirle a sus chalanes que llevaran tres cajas de vino para el convite. Comimos perdices bajo un toldo mamuco, que estaba al lado de un lago con gansos. Apenas se servía, la chica Xanic quiso indagar con las reporteras quién tenía la más escabrosa historia de amor. Ellas respondieron evasivas, incómodas, nuestra guía intentó llevar la charla por las formas en que Monte Xanic comercializaba sus productos, Chica Xanic dio respuestas vagas, abrió otra botella, recomendó los antros de Ensenada donde podía conocerse a los facinerosos más inquietantes, después se resignó a charlar con los tres que le seguíamos la mala copa, nos contó (y viene otra botella) su fascinante historia de modelo adolescente, anoréxica temprana, amante de político que la dejó abandonada en Baja California, redimida por poetas tijuanenses, estrella local de performances feministas, locutora nocturna, y ahora relachonchips de Monte Xanic, y ahora tres novios y ni por cuál decidirse, y ahora otra botella, y si no obedeces al espíritu del vino el vino te da la espalda y su ausencia es brutal, y viene la última botella (y hubo dos más después de la última) y quien quiera encontrarla esta noche ella estará en tal bar, y habrá otros amigos, y lo importante del vino es hacer amigos, y nada más terminamos esta botella y después regresan a su hotel.
Hasta ya subidos al autobús supe varias cosas, como por ejemplo: a) que yo iba pedísimo; b) que el resto de la comitiva estaba indignada; c) que mi adorable Chica Xanic podría tener sus días contados en la empresa por su comportamiento tan poco profesional.
Intenté explicarle a nuestra guía que, de todo el viaje, justamente Chica Xanic había sido lo más importante, porque aterrizó la experiencia del vino a la experiencia de vida, porque sus ojos azules eran más solitarios que toda la costa, porque urgía destapar otra botella para brindar por su siniestro destino con el hombre Syrah. Pero sospecho que con todo lo profesional que era, la guía sommelier aún no alcanzaba a traducir los balbuceos beodos recientemente bendecidos por una epifanía.
Al otro día, los tres crudos que adoramos a Lady Xanic soportamos con estoicismo el desdén de la comitiva. Por suerte, lo que restaba era el vuelo de regreso al DF. La historia más importante fue ésta que no pude escribir en la revista que me envió a Baja California.

Tres
No recuerdo a cuento de qué, una amiga y yo nos describimos lo que cada uno entendía como "profesional". Ella lo relacionaba con lo bien pagado. Yo lo relacionaba con la farsa. Obvio, ella gana mejor que yo por su actividad profesional. Yo tengo claro que estoy engañando a mis contratantes cada vez que afino mi gesto y hago mi comentario pedante de escribidor profesional. Atrás de eso hay un gandul que sabe retorcer tres lugares comunes y con ellos adorna algún tema aburrido o fastidioso. Lo propio ocurre en un espacio ajeno a esa redacción ascética y convencional. Lo propio pocas veces existe en las revistas. Ni siquiera estoy seguro de que exista en la criación, esa parcela tan ortodoxa y limitada porque incluso ahí se debe respetar a esa institución llamada literatura, con sus vigías y sus santones y sus jueces impostados.
Profesional también lo relaciono con acartonado, neurótico, pretencioso, hipotecado. En consecuencia, un tanto imbécil. Con cara de Calderón. Igualito, pues. Pero de eso se tratan los cheques y de los cheques depende el cine, las novelas y los lugares donde aún se puede beber y fumar. De ahí que uno perfeccione la máscara hierática de profesional. Aunque se envidie el impulso de la chica Xanic. Aunque no se pueda bailar con la argentina iracunda. Qué se le va a hacer.

14 comentarios:

dèbora hadaza dijo...

ja!! profesional para mi es la pasiòn de la chica (Xanic?, sì esa la de los vinos... Si uno puede hablar asi de lo que hace, sino puedes relacionarlo con la vida, si tu vida no es lo que haces, si tu creaciòn no te cuesta la vida, el trabajo el dinero, el aire, el amor, el olvido... entonces que todo se vaya al mismìsimo diablo.

Ademàs si escuchas musica cumbianchera y bailadora ¿que mejor crìtica que bailarla? Todo lo demàs es mamonerìa pos ni que fuera Bach y por cierto tambièn Bach se bailaba.

chin me sacaste lo explosivo, saludos

Jolie: Desde la Barandilla dijo...

catadora de romances es una pena que no la hayas grabado.
ya bailó el disco saleroso putumayo al menos?

Rax dijo...

Hmm... pues yo pensaría que profesional es hacer bien lo que ofreces (bien en tiempo, en calidad) y si además te puedes divertir haciéndolo, eres, por añadidura, un profesional feliz. Si sufres mientras trabajas, por profesional que seas, no eres más que un esclavo. Creo.

Y es que justo hoy leí un dicho de Opaz: "Los dioses son, por esencia, jugadores. Al jugar, crean. Lo que distingue a los dioses de los hombres es que ellos juegan y nosotros trabajamos."

Digo, Paz no es mi mega-ídolo, pero me gusta pensar que cuando me divierto al trabajar (por ejemplo, cuando me tocaba ir a esos horrendos -ja- junkets o cuando me toca reseñar un libro chingón) estoy más pallá que pacá.

¿Cursi? ¿Pasado de moda? ¿El cinismo es lo de hoy? Pus ya qué. De todas formas, no tenía pensado brillar en sociedad :P

Lear dijo...

Zas, Rufián, zas, qué buen post, qué buenisísimo.

(Aplausos)
(Aplausos)

Pero, bueno, ya, basta de cebollazos. Lo profesional para mí siempre ha sido el medio y no el fin. Que no bailaran en la sesión del disco fue muy profesional, pero que ensalzaras a la mujer de ensanada fue muy poco. Claro que, de estos dos y parciales ejemplos, uno prefiere a la mujer de ensenada que a la argentina que apenas movía el pie en la sala de música. Curioso cómo supusiste que hablabas de ti y de tu profesionalismo pero que al final los personajes te comieron la escena. Chido.

Rafael Merino Isunza dijo...

Esa historia, la que no salió a la luz pública hasta ahora, es la experiencia de(b/v)ida a la cual estoy ávido que me suceda. El impulso de la chica Xanic restauró la idea de los valores por los cuales vivo: belleza, vino, amores y lo inesperado.

Qué envidia mi querido amigo, tendremos que ir a Ensenada a llevar una botella de Syrah , en espera de que sea bien recibida.

JHON BRANDO dijo...

En el trabajo se tilda de “profesional” al lerdo que acata las ordenes al pie de la letra, al que carece de iniciativa y se comporta como robot con sus procesos cognitivos mecanizados, al que pone la mejor cara ante lo que le imponen, vamos, todos lo hacen en aras de más ceros en el cheque.

El “profesional” para mi es el que rompe los esquemas y convencionalismos sociales establecidos, el que se atreve a desquebrajar el tabú y se muestra tal cual es sin miramientos ni medias tintas, el que levanta nuevas totalidades; como la chica que se pone a beber en horas de oficina y todos piensan que es una conducta políticamente incorrecta y ella se ríe. He ahí mi concepto, sin embargo, todo es relativo.

Nada mejor que ir desenmarañando todas esas cuestiones inteligibles, que tiene en la mente una dama, al calor de las copas, a veces hace falta bailar y embriagarse hasta el desmayo aunque se nos catalogue de “poco profesionales”, al fin y al cabo el ser humano es feliz emitiendo vanos juicios don rufián. Buen post, saludos y excelente inicio de semana.

“BUENAS NOCHES, BUENA SUERTE”

Merlina dijo...

Debo declararme en cierta forma fan de su estilo narrativo Señor Rufián, y si no me he atrevido antes a comentar sus posts es mas debido a mis propias trabas sociales y mi timidez literaria que a falta de ganas.
y emulando su narrativa he de decir que:
Uno
La definicion de profesionalismo es tan variada como entrevistadores, gente de recursos humanos, supervisores y jefes haya en este mundo de empresas, esclavos y agentes libres.
Pero por lo general nos encontramos con que ser profesional radica justamente en el hecho de controlar nuestros impulsos humanos y manejarlos con lo aprendido de nuestra profesion, y plantearnos la pregunta "¿qué haria un profesional respetadisimo de (inserte aqui la ocupacion) en una situacion como esta?" lo que nos lleva a pensar que:

Dos
La señorita de la emocionante, conmovedora y ciertamente cinematografica historia de los vinos (asi si se antoja chupar, me cae)dejo todo su "profesionalismo" -con una historia como esa, de aprendiz de todo y oficial de nada- para dejar fluir al humano que llevamos dentro, por ello:

Tres
creoq ue en este mundo donde elq ue no mata muere, los mas profesionales o los mas controlados... o por extención los menos humanos, son los que mejor se adaptan a este mundo cada vez menos humano, que diera yo por levantarme a bailar, oh! ya lo hice una vez... y la bailada termine siendo yo...

Saludos de la bruja desde su mazmorra

Merlina dijo...

oooopppss!!! me extendi un poco. tambien por eso no comento muy seguido... hasta parece post sorry!

Cynthia Ramírez dijo...

Se levanten las copas! Un vino de color rojo rubí con tonalidad violeta, en el que predominan los aromas de la savia del abeto, higo y un complejo aroma a cacao, está a punto de ser desgustado. Previo, un brindis:

"Vino, enseñame el arte de ver mi propia historia como si está ya fuera ceniza de la memoria"

Dicho eso, salud!

---

Por otro lado, supongo que eso de que la cepa Syrah es la "que no conviene, [la] que te incendia, [la] que te va a destruir la vida" es una versión ampliamente extendida, pues si es cierto que La Última Cena fue amenizada con esta uva, Jesucristo ha de estar muy, muy de acuerdo con la chica Xanic respecto a sus consideraciones sobre el syrah!

Profana dijo...

Para profesional, tengo 2 ideas;

1) Aquél personaje de cliché de rostro serio y acartonado con aires de suficiencia (para cubrir la inseguridad), perfectamente capaz de evocar la bella sonrisa (sobre todo, cuando hay que tragar coraje por ideas del jefe) y que entrega el trabajo en tiempo y forma (y que nunca se distinguirá de tantos otros que hacen lo mismo y pueden reemplazarle sin problema).

ó

2)Aquél que logra el justo medio entre la pasión a su trabajo y su personalidad; que puede o no tener métodos convencionales, pero que siempre resultan efectivos, porque les imprime un toque tan personal y emotivo que supera expectativas (no obsante que en realidad no se espere de ellos) y que dejan memoria en aquéllos que fueron parte de esa experiencia de trabajo.

Chica Xanic lo hizo. Pudo decirles el blah-bla-bla de los vinos y probablemente hoy no recordarías gran cosa.

Lo cierto es que su método,que no es convencional ni sencillo por aquello de tener que mostrar alguna herida de guerra, lo envolvió de tal forma, que seguro no se le olvidará para qué está bueno un merlot o un pinot noir.

Ya me dará más detalles de la visita, con botellas de vino hartas para aprender bien y charlar aún mejor.

Besos, Solecito!

Marica dijo...

Para mi, profesional es simplemente alguien que se sabe las "ma~nas" del oficio y ps la pinta var'ia dependiendo del campo del que hablas, no? O sea, en s'i, no tiene nada de despreciable. Pero como luego somos medio imb'eciles y no combinamos bien conocimiento con sabidur'ia, pues nos volvemos soberbios. Y luego viene la arrogancia. Y arrogancia combinada con una imagen disenhada "para impactar" (y cubrir inseguridades y gritar que somos la verga en el tema), pues ya, de ahi sale la imagen chafita de profesional (pero Leon no era asi, y el era profesionaaaaaaaal!!).

A lo mejor el error estaba en las expectativas, y la guerita esa era profesional catando vinos pero muy poco profesional manejando invitados "nice".

Maria Luna dijo...

He leído este post al menos cuatro veces y nunca puedo comentar porque mis inquietudes van en direcciones distintas. Lo primero que quiero decir es que, para la gente, te vuelves profesional en cuanto te pagan -bien o mal- por hacer algo -bien o mal-. A veces se quiere entender, de manera optimista, que el profesional es el que sabe hacer lo que hace, aunque cabe acotar que existen los profesionales pendejos (y los pendejos profesionales).
Que lo profesional tiene que ver con la farsa... pues... yo diría que sólo cuando no entiendes bien tu profesión y no puedes comprometerte con ella. Entonces le tienes que fingir respeto. Sólo el amor crea límites intrínsecos (el amor como miedo a perder lo amado). La argentina no entendía que su labor era estar ahí para percibir la música, si ella no tiene sensibilidad menos podrá transmitirla a sus ¿lectores?
Finalmente, lo de la chica Xanic me llena de ternura; mientras tú viste a la mujer adorablemente desvalida -una combinación de Blanche Dubois con alguien ligeramente más encamable-, yo veo a una chava que sí entiende su juego: habla de lo que sabe y punto. Hacer lo contrario nos conduce al ridículo: ¿no te hubieras reído de ella si hubiera intentado pasar por refinada? Anda, sé que sí, estaría en el mismo cajón en el que pusiste a la argentina.
Lo que me conmueve en ella es que sienta que los hombres "de a deveras" son los que te destruyen la vida. Cosa. Además, me encantaría saber si los vinos tienen equivalente en mujeres, y s hay mujeres Syrah, y si esas son las "de a deveras".

Besotes.

P.D: Yo sería Pino Noir.

Maria Luna dijo...

*Pinot

Emilio dijo...

No sé si la palabra sea profesional, pero ya haría una clasificación entre quienes se enfrentan a su empleo con una actitud o temperamento irónico y quienes no. Mis amigos y yo tenemos sueños de convertirnos en escribidores, empresarios culturales, ensayistas o investigadores. Muchos trabajamos en el gobierno y lo llevamos, creo, de dos maneras opuestas. Habemos unos que salimos de la oficina y comentamos la estupidez y el absurdo que todo aquello es; cada ascenso es materia de satisfacción y tranquilidad por la mejor paga pero también de íntima verguenza; nos reímos de nuestros colegas, jefes y especialmente de nosotros mismos: el asunto entero es una puesta en escena divertida e incomprensible. Pero hay otros que son cooptados, que se toman el trabajo en serio, desprecian rápidamente las lecturas o conversaciones de antes que se convierten en delirios de juventud, chaquetas mentales, estos otros también se frustran mucho cuando se percatan de cómo funciona la burocracia, critican siempre los errores o ineficiencias.... en fin, se lo toman muy en serio.

Me gustó mucho el post. Tu blog es muy chingón, saludos!