Es largo interminable y absorbente el Fado Alejandrino de Antonio Lobo Antunes, pero tiene un ritmazo sensacional, queda mejor si se le lee entre susurros como oración, y si uno se impone la tarea de irse echando un capítulo en cada sentada. Me faltan unas cien páginas de seiscientas, espero superarlo, aunque después tardaré varios meses para darle nueva oportunidad (indigesta).
No he encontrado "párrafos conceptuales" para subir de él, es bastante terrestre y a pesar de la gran exposición verbal, va muy pegado de sus personajes y elude digresiones que pudieras hacerse "perlas de sabiduría". Eso me gusta porque me habla de una prosa apretada y funcional, que va siguiendo muy pegadita al relato. No me acuerdo que autor francés dijo en una conferencia de prensa que procuraba quitar todo atisbo de enseñanza, mensaje, lema, consejo, reflexión de sus relatos. Que para eso eran otras formas de escritura, pero no la narrativa. En la narrativa uno tendría que concentrarse en dar todas las herramientas a la historia, no desperdiciarse en conceptos. No estoy seguro de estar de acuerdo con esto, pero pienso que Lobo Antunes preguntaría donde firmar su adhesión. Al menos en Fado Alejandrino. Ya habrá oportunidad de leer otras cosas de él y aclararme u oscurecerme. Sigo la lectura.
martes, 29 de enero de 2008
Lectura absorbente
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domingo, 18 de noviembre de 2007
Familias
Salvo en los casos en que se ve con claridad que ha intervenido un maníaco homicida, la policía prefiere creer que los asesinatos los cometen las personas que conocemos y amamos, y casi siempre tienen razón: una idea que pone los pelos de punta cuando se cena con una familia numerosa. Un montón de asesinos en potencia pasándose bandejas y platos.
A de adulterio
Sue Grafton
A de adulterio
Sue Grafton
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fragmentos
viernes, 16 de noviembre de 2007
Los excluidos
Estoy leyendo Los excluidos, novela de Elfriede Jelinek. Los personajes son profundamente desagradables y la autora tiene el rigor de no ofrecer algún rasgo de simpatía o identificación. Hasta el estilo de Jelinek es repelente, informativo, sin el menor lirismo, ironía de noticiero que aleja al lector de los personajes. En consecuencia, no es fácil de leer, y sin embargo, el alejamiento consigue la simpatía con la historia desde otro lado, posiblemente el de una ingenuidad maliciosa que supera la aparente hostilidad.
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martes, 13 de noviembre de 2007
Comedia
Siempre que me encuentro ante una vida ajena y desconocida, me asalta la misma emoción que ante el telón a punto de abrirse y dar paso a la representación de una obra de Shakespeare, y en ambos casos prefiero que se trate de una tragedia, ya que, aparte de la auténtica seriedad, sólo disfruto la gracia trágica, y a los bufones, como en El rey Lear, precisamente porque ellos son los verdaderos irreverentes, practican la farsa en gros y no respetan ningún aspecto de la vida humana. Por el contrario, los pequeños graciosos y los autores cómicos bienintencionados, que se acantonan en las historias de la familia, y que no se atreven a burlarse de los dioses mismos, como lo hiciera Aristófanes, me repugnan cordialmente, al igual que las almas débiles y sensibles que, en lugar de destruir la vida de un hombre para que la humanidad se eleve con su ejemplo, aplican sólo pequeños tormentos, y tienen al médico listo a un lado del supliciado para que les indique con precisión el grado de tortura que puede soportar, con el fin de que el pobre diablo, si bien destrozado, pueda salir de ahí con vida; como si la vida fuese el bien más preciado, y no el hombre, que por supuesto sobrepasa la vida, ya que ésta no es más que el primer acto y el inferno en la Divina Comedia, lugares por los que debe pasar antes de llegar a su ideal...
Las vigilias de Bonaventura
Las vigilias de Bonaventura
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domingo, 11 de noviembre de 2007
Ricos y pobres
Cuando no se tiene dinero para ofrecer a los pobres, más vale callarse. Cuando se les habla de otra cosa, y no de dinero, se les engaña, se miente, casi siempre. Los ricos son fáciles de divertir con simples espejos, por ejemplo, para que en ellos se contemplen, ya que no hay nada mejor en el mundo para mirar que los ricos. Para reanimarlos, se los eleva, a los ricos, cada diez años, a un grado más de la Legión de Honor, como una teta vieja, y ya los tenemos ocupados durante otros diez años. Y listo. Mis clientes, en cambio eran unos egoístas, pobres, materialistas encerrados en sus cochinos proyectos de retiro, mediante el esputo sangrante y positivo. El resto les daba por completo igual. Hasta las estaciones les daban igual. De las estaciones sólo sentían y querían saber lo relativo a la tos y la enfermedad, que en invierno, por ejemplo, te acatarras mucho más que en verano, pero que en primavera, en cambio, escupes sangre con facilidad y que durante los calores puedes llegar a perder tres kilos por semana... A veces los oía hablarse entre ellos, cuando creían que yo no estaba, mientras esperaban su turno. Contaban sobre mi horrores sin fin y mentiras como para quedarse turulato. Criticarme así debía de animarlos, infundirles qué sé yo qué valor misterioso, que necesitaban para ser cada vez más implacables, resistentes y malvados pero bien, para durar, para resistir. Hablar mal así, maldecir, menospreciar, amenazar, les sentaba bien, era como para pensarlo. Y, sin embargo, había hecho todo lo posible, yo, para serles agradable, por todos los medios; estaba de su parte e intentaba serles útil, les daba mucho yoduro para hacerles escupir sus cochinos bacilos y todo ello sin conseguir nunca neutralizar su mala leche.
Viaje al fin de la noche
Louis-Ferdinand Céline.
Viaje al fin de la noche
Louis-Ferdinand Céline.
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martes, 6 de noviembre de 2007
Todo es un desastre
Es más fácil administrar un putero que subir un blog. En fin.
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